Imagen bajada de Internet
Me regalaste una caracola
de la orilla del mar,
de la orilla del mar,
para que al oírla
me devolviera el eco del mar.
Recuerdo aquel día
paseando junto al mar
mirándome con tristeza dijiste
que tenias que embarcar,
yo apenada rompí a llorar.
Zozobro tu barco
en medio de la tempestad,
dormido quedaste
en el fondo del mar.
Cuando oigo en la caracola
el arrullo del mar,
quisiera ser sirena
para poderte besar.

